Madrid prueba un autobús de hidrógeno de Bosch e Irizar para evaluar su uso en el transporte de pasajeros

autobus hidrógeno

Madrid acogió una prueba piloto de un autobús de Irizar equipado con el sistema de pila de combustible FCPM de Bosch. El vehículo, operado por Alsa, transportará pasajeros durante varias semanas dentro del sistema de transporte público madrileño con el objetivo de comprobar el comportamiento de esta tecnología en condiciones reales de circulación.

La iniciativa permitirá evaluar especialmente el potencial de la propulsión mediante hidrógeno en recorridos de larga distancia, donde los vehículos eléctricos de batería pueden disponer de menos oportunidades para realizar recargas durante el servicio.

El autobús incorpora el sistema FCPM C190 de Bosch, una solución basada en una configuración horizontal de doble pila de combustible y con una potencia continua de 190 kW. Según las características comunicadas por la compañía, la capacidad de almacenamiento de hidrógeno permite alcanzar autonomías superiores a los 1.000 kilómetros, mientras que el repostaje puede realizarse en aproximadamente entre 10 y 15 minutos.

Thomas Pauer, miembro del consejo del área empresarial Mobility y presidente de la división Bosch Power Solutions, considera que la pila de combustible puede complementar a los sistemas eléctricos de batería, especialmente en vehículos que realizan largos recorridos diarios y cuentan con pocas posibilidades de recarga durante sus rutas.

Antes de comenzar esta fase de operación con pasajeros, el vehículo ha completado las pruebas y homologaciones necesarias. Su funcionamiento en condiciones reales permitirá comprobar la robustez del sistema y sus posibilidades para aplicaciones de transporte de pasajeros a gran escala.

Bosch dispone además de otros módulos de pila de combustible dentro de su gama. El FCPM C300 está destinado a autocares y camiones de gran tonelaje, mientras que el FCPM C100, con 100 kW de potencia continua y un diseño plano, está orientado especialmente a autobuses urbanos.

El reto de reducir las emisiones del transporte público

La prueba se desarrolla en un contexto europeo marcado por la búsqueda de alternativas a los motores diésel en el transporte público. La normativa comunitaria establece objetivos de reducción de emisiones para los nuevos autobuses, con una disminución del 90 % de las emisiones de carbono de los nuevos autobuses urbanos para 2030 respecto a los niveles de 2019. Para el resto de categorías de autobuses, este requisito se aplicará a partir de 2040.

Los vehículos propulsados mediante pila de combustible están reconocidos por la Unión Europea como vehículos de cero emisiones y constituyen una de las tecnologías que pueden contribuir a alcanzar estos objetivos.

El mercado potencial es significativo: de acuerdo con los datos citados por Bosch de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), en 2025 se matricularon más de 38.000 autobuses nuevos en la Unión Europea. En este escenario, las pruebas en condiciones reales, como la que se desarrolla en Madrid, permiten analizar la aplicación de las tecnologías de hidrógeno en servicios de transporte de pasajeros.