Madrid ha sido distinguida como Ciudad Arbórea del Mundo 2025, alcanzando por séptimo año consecutivo este reconocimiento internacional que pone en valor su compromiso con la conservación, gestión y expansión del arbolado urbano. Con este logro, la capital se consolida como la única ciudad española que ha mantenido esta distinción de forma ininterrumpida y refuerza su posición entre las urbes referentes en sostenibilidad a nivel global.
El galardón reconoce la estrategia integral desarrollada por el Ayuntamiento en materia de planificación ambiental, basada en criterios técnicos, visión a largo plazo y participación ciudadana. Más allá del volumen de árboles, el distintivo destaca la existencia de una política continuada orientada a fortalecer la infraestructura verde y promover un modelo urbano equilibrado y respetuoso con el entorno.
Este reconocimiento se enmarca en el programa internacional Tree Cities of the World, impulsado por Naciones Unidas (FAO) y Arbor Day Foundation, que evalúa aspectos como la gestión del arbolado, la inversión económica, la normativa de protección y las acciones de concienciación ciudadana. La presencia continuada de Madrid en esta red evidencia su esfuerzo sostenido por integrar la naturaleza en la planificación urbana.
La ciudad cuenta con una destacada riqueza vegetal: el 26 % de su superficie está cubierta por árboles, con cerca de 5,7 millones de ejemplares de más de 500 especies y alrededor de 3.800 espacios verdes distribuidos por todo el territorio. Este patrimonio se ha visto reforzado por inversiones superiores a los 112 millones de euros entre 2019 y 2026 en la creación y mejora de zonas verdes, así como por un incremento del 48,3 % en el presupuesto de mantenimiento desde 2021, que actualmente alcanza los 210 millones de euros anuales.
El desarrollo del arbolado urbano en Madrid contribuye de forma decisiva a mejorar la calidad del aire, reducir la contaminación y mitigar el efecto de isla de calor, además de favorecer la biodiversidad y el bienestar ciudadano. Parques, jardines, bulevares y corredores verdes conforman una red que no solo define la identidad de la ciudad, sino que actúa como un elemento clave para avanzar hacia un modelo urbano más sostenible y habitable.

