Óscar Velasco, el chef segoviano con 20 años de trayectoria que triunfa en Madrid como el mejor cocinero de 2025

Después de más de dos décadas liderando cocinas con dos estrellas Michelin en proyectos ajenos, Óscar Velasco decidió abrir su propio restaurante en Madrid en 2023, junto a la chef pastelera Montse Abellà. Ahora, su propuesta ha sido distinguida con un importante galardón: el premio al Mejor Cocinero de Madrid 2025, otorgado por la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE).

El reconocimiento tuvo lugar durante la 52ª edición de estos premios, celebrada en la Real Casa de Correos, donde se congregaron numerosos profesionales del sector gastronómico madrileño, quienes además son los encargados de votar y seleccionar a los premiados cada año.

“Me hace mucha ilusión recibir este reconocimiento otorgado por colegas”, expresó Óscar al día siguiente de conocer la noticia. “Para un proyecto como VelascoAbellà, que en breve cumplirá su segundo aniversario, es tremendamente gratificante y motivador para todos y cada una de las personas que forman parte de nuestro equipo, y que se vuelcan cada día por ofrecer lo mejor de sí mismos a nuestros clientes”.

Originario de Segovia, Velasco ha construido una carrera sólida marcada por el dominio técnico, el respeto por el producto y una visión moderna de la gastronomía. Se formó en la Escuela de Hostelería de Ángel de Alcázar y comenzó su carrera en el restaurante Zalacaín. En 2001 se trasladó a la capital para dirigir la cocina del restaurante Santceloni, uno de los referentes de la alta cocina madrileña.

Fue en Santceloni donde conoció a Montse Abellà, su socia y pareja, con quien lideró durante 20 años este emblemático restaurante, que llegó a contar con dos estrellas Michelin antes de cerrar sus puertas en 2020. Tras ese cierre, la pareja vio la oportunidad de emprender su propio camino. “Teníamos superclaro que queríamos tener nuestro propio restaurante”, explicó el chef en una entrevista a Infobae España. “No queríamos a nadie al lado que no sepa lo que es la restauración. Yo quiero poder ir a Tudela a comprarme 60 alcachofas cada semana y eso, en una empresa grande, no lo entienden”.

Así nació en 2023 el restaurante VelascoAbellà, ubicado en el barrio de Chamartín, un proyecto personal que refleja décadas de experiencia, dedicación y excelencia. En apenas un año, el restaurante logró una estrella Michelin y dos Soles Repsol. Con la reciente distinción de ACYRE, Velasco se afianza como uno de los referentes culinarios en la escena madrileña.

La propuesta de VelascoAbellà

El menú y la carta de VelascoAbellà están compuestos por platos innovadores, llenos de técnica y creatividad, con un fuerte enfoque en productos de temporada. Según Repsol, su cocina representa “una alta gastronomía sin agarrotamiento, con técnica sobresaliente, pero poniendo la tecnología al servicio del cocinero y no al revés».

La carta, sujeta a cambios frecuentes según el mercado y la inspiración del chef, ofrece 14 platos salados, entre los que destacan creaciones como el ravioli de queso ahumado, hinojo y caviar oscietra (57 €) o la gamba blanca al “ajillo” con huevo frito y patata (38 €). También figuran opciones como la presa ibérica con cebolla roja, menta y cilantro (45 €), y el foie gras a la sartén con endivias, orejones y aceitunas (48 €). A esto se suman elaboraciones fuera de carta, que dependen de microtemporadas, como la del guisante del Maresme.

A la parte salada diseñada por Velasco se une la repostería de Montse Abellà, con postres creativos, frescos y también en constante evolución. Entre sus especialidades destacan la mousse de chocolate negro con aceite de oliva, avellana, gelatina de miel y brandy (17 €), y un postre cítrico con galleta de romero y helado de queso y miel (17 €).

La oferta se completa con una bodega de altísimo nivel y una variada selección de vinos por copa. Todos los platos pueden pedirse en formato de media ración. Además, quienes deseen vivir una experiencia completa pueden optar por el menú degustación (125 €), compuesto por seis platos y dos postres, que cada comensal puede personalizar a su gusto.